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Un día como hoy, hace 15 años, el primer gobierno de transición. Toma de posesión Gobierno de Chiapas (2000 - 2006)

Pensar y releer este memorable discurso de Steve Jobs en la espera del nuevo año, contiene mis deseos. Feliz año 2015.



El inspirador y memorable discurso de graduación que impartió Steve Jobs en 2005 para la Universidad de Stanford.

Tengo el honor de estar hoy aquí presente en la ceremonia de graduación de una de las universidades más prestigiosas del mundo. A decir verdad, esto es lo más cerca que jamás he estado de una graduación universitaria. Hoy deseo contarles tres relatos acerca de mi vida. Eso es todo. Nada del otro mundo. Simplemente tres historias.
El primer relato versa sobre “conectar los puntos”.

Abandoné la Universidad de Reed después de los primeros 6 meses, pero luego permanecí vagando por allí como oyente otros 18 meses aproximadamente antes de dejarlo completamente. Así que, ¿por qué lo dejé?

Todo comenzó antes de que yo naciera. Mi madre biológica era una joven estudiante soltera y decidió darme en adopción. Creía enérgicamente que debía ser adoptado por graduados universitarios, de modo que todo se organizó para que al nacer fuese adoptado por un abogado y su esposa. Solo que cuando nací decidieron en el último momento que lo que de verdad deseaban era una niña. Así que mis padres, que estaban en una lista de espera, recibieron una llamada en mitad de la noche que decía: “Tenemos un niño no esperado, ¿lo quieren?” Dijeron: “Por supuesto.” Mi madre biológica averiguó más tarde que mi madre adoptiva nunca se había graduado en la universidad y que mi padre ni tan siquiera había terminado el bachillerato así que se negó a firmar los papeles de adopción. Solo aceptó hacerlo unos meses después, cuando mis padres le prometieron que algún día yo iría a la universidad.

Y 17 años más tarde fui a la universidad. Pero ingenuamente elegí una universidad que era casi tan cara como Stanford, y todos los ahorros de mis padres, de clase trabajadora, se estaban destinando a mi matrícula. Después de seis meses, no le encontraba sentido alguno. No tenía idea de lo que quería hacer con mi vida y tampoco de qué manera la universidad me ayudaría a resolverlo. Y aquí me encontraba, desperdiciando todo el dinero que mis padres habían ahorrado durante toda su vida. Así que decidí abandonar los estudios y confiar que las cosas terminarían saliendo bien. Era algo que me asustaba, pero en retrospectiva fue una de las mejores decisiones que nunca he tomado. En el momento en que abandoné la universidad podía dejar de asistir a las clases que no me interesaban, y participar como oyente de aquellas que parecían interesantes.

No todo fue romántico. No tenía un dormitorio, así que dormía en el suelo de las habitaciones de mis amigos, devolvía las botellas de Coca Cola para obtener los cinco céntimos del envase para conseguir dinero para comer, y caminaba más de 10 Km cada domingo por la noche a través de la ciudad para recibir una buena comida una vez por semana en el templo de los Hare Krishna. Me encantaba. Y muchas cosas de las que me tropecé al seguir mi curiosidad e intuición resultaron no tener precio más adelante.

Les daré un ejemplo. En aquella época la Universidad de Reed ofrecía la que quizás fuese la mejor formación en caligrafía del país. En todas partes del campus, cada cartel, cada etiqueta en cada cajón, estaban bellamente caligrafiadas a mano. Dado que había abandonado los estudios y no tenía que asistir a las clases normales, decidí tomar un curso de caligrafía para aprender cómo se hacía eso. Aprendí acerca de los tipos de letra serif y sans serif, sobre cómo variar el espacio entre letras, sobre qué hace realmente grande a una gran tipografía. Era hermoso, histórico, artísticamente sutil de un modo que la ciencia no puede captar, y yo lo encontré fascinante.

de la Nada de esto albergaba siquiera la mínima esperanza de tener alguna aplicación práctica en mi vida. Pero diez años más tarde, cuando estábamos diseñando el primer ordenador Macintosh, todo volvió a mi mente. Y diseñamos el Mac con eso en su esencia. Fue el primer ordenador con tipografías bellas. De no haber asistido a ese curso en concreto universidad, el Mac no hubiera tenido nunca múltiples tipografías ni caracteres con espaciado proporcional. Y dado que Windows simplemente copió a Mac, es posible que ningún ordenador personal las tuviera ahora. De haber continuado mis estudios universitarios, no hubiera asistido a ese curso de caligrafía, y los ordenadores personales no tendrían la maravillosa tipografía que poseen.
Por supuesto que era imposible conectar los puntos mirando hacia el futuro cuando estaba en clase. Pero fue muy, muy claro al mirar para atrás diez años más tarde.

Nuevamente, no se pueden conectar los puntos hacia adelante; sólo puedes hacerlo mirando hacia atrás. Así que tienes que confiar en que los puntos se conectarán de alguna manera en el futuro. Tienes que confiar en algo, tu instinto, el destino, la vida, el karma, lo que sea. Porque creer que los puntos se unirán te darán la confianza de seguir tu corazón. Esta forma de actuar nunca me ha traicionado, y ha marcado la diferencia en mi vida.

Mi segundo relato es acerca del amor y la pérdida.

Tuve suerte… descubrí pronto en mi vida lo que realmente quería hacer. Woz y yo comenzamos con Apple en el garaje de mis padres cuando tenía 20 años. Trabajamos duro, y en diez años Apple creció de ser una empresa compuesta por nosotros dos en un garaje a una compañía valorada en dos mil millones de dólares y más de 4.000 empleados. Habíamos lanzado nuestra creación más refinada, el Macintosh, un año antes, y yo acababa de cumplir 30. Y me despidieron. ¿Cómo te pueden echar de la empresa que tú has creado?

Bueno, a medida que Apple crecía, contratamos a alguien que yo pensaba que estaba muy capacitado para dirigir la compañía junto a mí, y durante el primer año más o menos las cosas fueron bien. Pero luego nuestras visiones acerca del futuro comenzaron a diferir y finalmente nos apartamos completamente.

Cuando eso ocurrió, nuestra Junta Directiva se puso de su parte. Así que a los 30 estaba fuera. Y de forma muy notoria. Aquello en lo que me había concentrado durante toda mi vida adulta había desaparecido, y fue devastador.

Realmente no supe qué hacer durante unos pocos meses. Sentía que había decepcionado a la anterior generación de emprendedores; que había soltado el testigo en el momento en que me lo pasaban. Me reuní con David Packard (HP) y Bob Noyce (Intel) e intenté disculparme por haber echado a perder las cosas de esa manera. Yo representaba un fracaso público muy importante, e incluso pensé en huir del valle (Silicon Valley).

Pero algo comenzó a abrirse paso en mí... aún amaba lo que hacía. El curso de los acontecimientos en Apple no había cambiado eso ni un ápice. Había sido rechazado, pero aún estaba enamorado. Así que decidí empezar de nuevo.

No me dí cuenta entonces, pero resultó que el hecho de haber sido despedido de Apple fue lo mejor que jamás me pudo haber pasado. El peso del éxito fue reemplazado por la ligereza de convertirme de nuevo en un principiante, menos seguro de las cosas. Me liberó para comenzar uno de los períodos más creativos de mi vida.

Durante los siguientes cinco años, creé una empresa llamada NeXT, otra llamada Pixar, y me enamoré de una mujer asombrosa que se convertiría en mi esposa. Pixar llegó a crear el primer largometraje de animación por ordenador, Toy Story, y en la actualidad es el estudio de animación más exitoso del mundo. En un notable giro de los acontecimientos, Apple adquirió NeXT, yo regresé a Apple, y la tecnología que desarrollamos en NeXT pasó a ser el corazón del actual renacimiento de Apple. Y Laurene y yo tenemos una maravillosa familia. Estoy bastante seguro de que nada de esto habría pasado si no me hubieran echado de Apple. Creo que fue una medicina horrible, pero supongo que el paciente la necesitaba.

A veces, la vida te golpea en la cabeza con un ladrillo. No perdáis la fe. Estoy convencido de que lo único que me mantuvo en marcha fue mi amor por lo que hacía. Debéis encontrar algo que realmente os apasione. Y esto vale tanto para tu trabajo como para el amor. El trabajo ocupará una parte importante de sus vidas, y la única manera de sentirse realmente satisfecho es hacer lo que consideras un trabajo genial. Y el único modo de tener un trabajo genial es amar lo que hagas. Si no lo has encontrado aún, sigue buscando. No te conformes. Como en todo lo que tiene que ver con el corazón, lo sabrás cuando lo hayas encontrado. Y como en todas las relaciones geniales, las cosas mejoran y mejoran según pasan los años. Así que… sigue buscando hasta que lo encuentres. No te conformes.
Mi tercer relato es sobre la muerte.

Cuando tenía 17, leí una cita que decía más o menos lo siguiente: “Si vives cada día como si fuera el último, algún día tendrás razón.” Me impresionó, y desde entonces, durante los últimos 33 años,cada mañana me he mirado en el espejo y me he preguntado: “¿Si hoy fuese el último día de mi vida, querría hacer lo que estoy por hacer hoy?” Y cada vez que la respuesta ha sido “No” durante demasiados días seguidos, he sabido que necesitaba cambiar algo.

Recordar que voy a morir pronto es la herramienta más importante que he encontrado para ayudarme a tomar las grandes decisiones en la vida. Porque prácticamente todo, las expectativas de los demás, el orgullo, el miedo al ridículo o al fracaso, se desvanece frente a la muerte, dejando sólo lo que es verdaderamente importante. Recordar que uno va a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que tienes algo por perder. Ya estás indefenso. No hay razón para no seguir tu corazón.

Hace casi un año me diagnosticaron cáncer. Me hicieron una tomografía a las 7:30 de la mañana y mostraba claramente un tumor en el páncreas. Yo ni sabía lo que era el páncreas. Los médicos me dijeron que era prácticamente seguro un tipo de cáncer incurable, y que mi esperanza de vida seria de tres a seis meses. Mi médico me aconsejó que me fuese a casa y dejara zanjados mis asuntos, la forma médica de decir: prepárate para morir.

Significa intentar decirle a tus hijos en unos pocos meses todo aquello que pensabas decirles en diez años. Significa asegurarte de que todo queda atado y bien atado, para que sea tan fácil como sea posible para tu familia. Significa decir adiós.

Viví todo un día con ese diagnóstico. Luego, a última hora de la tarde, me hicieron una biopsia, en la que me introdujeron un endoscopio por la garganta, a través del estómago y hasta los intestinos, pincharon con una aguja mi páncreas y obtuvieron algunas células del tumor. Yo estaba sedado, pero mi esposa, que estaba allí, me dijo que cuando vio las células bajo el microscopio el médico comenzó a llorar porque resultó que era una forma muy rara de cáncer pancréatico que se puede curar mediante cirugía. Me operaron y ahora estoy bien.

Esto es lo más cerca que he estado de la muerte, y espero que sea lo más cerca que me encuentre de ella durante algunas décadas más. Habiendo pasado por ello, les puedo decir esto con más certeza que cuando la muerte era un concepto útil pero puramente intelectual: Nadie quiere morir. Ni siquiera la gente que quiere ir al cielo quiere morir para llegar allí. Y sin embargo la muerte es el destino que todos compartimos. Nadie ha escapado de ella. Y así es como tiene que ser, porque la Muerte es probablemente el mejor invento de la vida. Es el agente de cambio. Retira lo viejo para hacer sitio a lo nuevo. Ahora mismo lo nuevo son ustedes, pero dentro de no demasiado tiempo, de forma gradual, se irán convirtiendo en lo viejo y serán apartados. Lamento ser tan dramático, pero es realmente cierto.

Tu tiempo es limitado, así que no lo malgastes viviendo la vida de otro. No te dejes atrapar por el dogma que implica vivir según los resultados del pensamiento de otros. No dejes que el ruido de las opiniones de los demás ahogue tu propia voz interior. Y lo que es más importante, ten el coraje de seguir a tu corazón y tu intuición. De algún modo él ya sabe lo que realmente quieres llegar a ser. Todo lo demás es secundario.

Cuando era joven, había una publicación asombrosa llamada The Whole Earth Catalog (El Catálogo de toda la Tierra), una de las biblias de mi generación. La había creado un sujeto llamado Steward Brand no demasiado lejos de aquí, en Menlo Park, y la trajo a la vida con su toque poético. Esto sucedía en los últimos años 60, antes de los ordenadores personales y la autoedición, así que todo se llevaba a cabo con máquinas de escribir, tijeras, y cámaras Polaroid. Era como Google con tapas de cartulina… 35 años antes de la aparición de Google. Era idealista y rebosaba de herramientas claras y grandes ideas. Stewart y su equipo publicaron varios números de The Whole Earth Catalog, y cuando llegó su momento, sacaron un último número.

Fue a mediados de los 70, y yo tenía vuestra edad. En la contraportada de su último número había una fotografía de una carretera rural a primera hora de la mañana, el tipo de camino que podrías encontrar si fueses un aventurero haciendo autoestop. Debajo de ella aparecían las palabras: “Sigue hambriento. Sigue alocado”. Era su último mensaje de despedida. Sigue hambriento. Sigue alocado.

Y siempre he deseado eso para mí. Y ahora, cuando os graduéis para comenzar de nuevo, os deseo eso.


Patria Digna (Chiapas)



























Video: Pongamos de pie lo que está de cabeza



Parte 1





Parte 2





Pongamos de pie lo que está de cabeza

San Cristóbal de las Casas, Chiapas.
03 de agosto de 2013.




La vida es una continua toma de decisiones. El éxito, después de tomarlas, radica en ser consecuentes.
El 8 de mayo de 1999, en Villaflores, Chiapas, frente a una multitud de amigos, simpatizantes y ciudadanos esperanzados en la transformación del estado, anuncié una de las decisiones más importantes de mi vida: mi renuncia a una larga militancia en el Partido Revolucionario Institucional. Lo hice por una causa superior: conformar la alianza política y social más grande que se haya consumado en este país. 

Su mérito imborrable es haber dado paso al primer gobierno de alternancia en Chiapas.  Así fue como en el año 2000 logramos la hazaña democrática de llevar al poder ejecutivo estatal, no sólo al primer gobierno de oposición, sino a eso que en hogares, ciudades y comunidades, me han dicho en estos últimos días: el mejor gobierno que ha tenido el pueblo de Chiapas. 

A 14 años y 3 meses de distancia, hoy, como en aquel lejano mes de mayo, y de nuevo, frente a una plaza repleta de amigos, vengo a anunciarles otra decisión de vida. 

Con profunda convicción y entusiasmo, he tomado la firme determinación de romper ese largo ayuno partidista para afiliarme al Partido de la Revolución Democrática. 

Personas de buena fe, me han preguntado: ¿por qué aquí?, ¿por qué ahora?, ¿por qué al PRD? 
A ellos y a otros aquí presentes, que sin decírmelo se hacen las mismas preguntas, quiero compartir las razones de mi decisión:

Estoy aquí porque creo en la izquierda, porque soy un hombre progresista y un convencido de que, a lo largo de la historia, ha sido la izquierda la que ha reivindicado las causas sociales de los pobres, de los marginados, de los excluidos, de las minorías, de los pueblos indígenas y campesinos, de las organizaciones sociales, de los perseguidos, de los empresarios con visión social, de las mujeres y de los ciudadanos libres. Es la izquierda la que ha pagado hasta con sangre las verdaderas transformaciones democráticas.

Estoy aquí porque creo que a un país con más de 53 millones de pobres, no se le puede cancelar el legítimo derecho de construir una oposición de izquierda decente, moderna, congruente, crítica, imaginativa, y esencialmente responsable con sus valores democráticos. Tengo la radical convicción de que la izquierda es mucho más que una opción para México: es, más bien, debe ser, una fuerza moral indispensable para nuestra salud democrática.

Estoy aquí porque creo en el PRD que soñaron, quisieron y se propusieron: Cuauhtémoc Cárdenas, Heberto Castillo, Valentín Campa, Gilberto Rincón Gallardo, Ifigenia Martínez, Porfirio Muñoz Ledo, Pablo Gómez y muchos otros como los chiapanecos ejemplares: 

Gilberto Gómez Maza y Porfirio Encino. 
Porque el PRD es la herencia de la lucha social en México y nació como una herramienta para la transformación integral de este país, como un instrumento de la sociedad. Porque el PRD debe ser un partido de la gente y no de sus dirigentes o de aquellos que lo han convertido en una jugosa industria electoral.

Estoy aquí porque hoy nos vemos sacudidos por la peor crisis, de las más dolorosas que jamás haya vivido la izquierda toda, y en particular el Partido de la Revolución Democrática desde su fundación. Si nosotros lo callamos, otros lo seguirán gritando. 

No se trata de medirnos sólo por nuestros resultados electorales. En política, también cuentan el cómo y con quiénes. 

Si no hacemos el diagnóstico correcto tampoco acertaremos en el remedio. Debemos reconocer que hemos pagado un costo más alto del que tal vez quisimos pagar; hemos ido más lejos de donde quizás debimos haber llegado y hemos caído más hondo a la profundidad en la que podíamos haber caído. 

Para el PRD, en mi modesta opinión, no hay mañana: o volvemos a los orígenes tal como lo pensaron sus fundadores y corregimos el rumbo, o seguiremos naufragando.

Estoy aquí porque comparto el reclamo de muchos que exigen que se eleve el nivel de la política. Se requiere comprensión de la historia, visión social y humanista, ética y respeto. Para lograr un país mejor es indispensable frenar la degradación de la política e impulsar una verdadera cultura democrática. Por eso quiero  sumarme a ustedes e incorporar mis manos y capacidades a las suyas en su trabajo entusiasta por una vida mejor.
Estoy aquí porque creo en el compañero Carlos Sotelo, porque lo conozco y lo reconozco como líder, como un hombre de principios, como un político congruente y de compromisos, como un dirigente que en los momentos críticos ha sido capaz de levantar su voz enérgica y vigorosa para denunciar a aquellos que han traído vergüenza al PRD. Porque Sotelo habló mientras otros callaban; porque escuchó cuando muchos dirigentes hacían oídos sordos.
Creo en Carlos Sotelo porque es un político con autoridad y porque es un dirigente que no se vende. Con él quiero construir, reconstruir y caminar. Los invito a que caminemos con él en el Frente Nacional que hoy nace, a que ensanchemos esta nueva fuerza que aquí, desde Chiapas, se erige como la nueva esperanza de recuperar el PRD que queremos. Porque veo en Carlos a la persona con la capacidad de armonizar las diferencias de la izquierda que México necesita; y porque me ha convencido, con sentido de urgencia que ha llegado la hora de limpiar la casa y de poner de pie lo que está de cabeza.
Es imposible persistir en los mismos vicios que están alejando al PRD de las victorias electorales y del sueño de gobernar este país. En política hay algo peor que no saber perder, y es no saber ganar. Hace casi 25 años, el PRD se formó de la suma de fuerzas políticas y organizaciones. Durante ese cuarto de siglo, ha transitado de ser un partido de partidos a un partido de tribus. Y recientemente, de un partido de tribus, a uno de pandillas electorales. Ya basta que sigamos repitiendo el discurso complaciente que sostiene que en esa falsa diversidad radica la fortaleza del partido, y reconozcamos de una vez por todas que el tribalismo y el pandillerismo están minando la poca confianza de los que aún creen en el PRD.  Es hora de limpiar la casa. Pongamos de pie lo que está de cabeza.

Estoy aquí porque creo en lo que parece imposible:  remontar la crisis de credibilidad y desesperanza. No podemos ver con normalidad el hecho de que los jóvenes no crean, nunca hayan creído en la política ni en los partidos políticos; el que los ancianos, las mujeres y los ciudadanos ya no quieran creer en ella. 

Es muy grave que el salario de la gente cada vez alcance para menos; que la semilla llegue tarde o simplemente no llegue; que la tierra maltratada sea vista sólo como un objeto del mercado y cada vez se resista a dar sus frutos; que no hayan empleos suficientes para todos y que la canasta básica ya no alcance. 
Sin embargo, peor que no tener para comer tres veces al día, es no tener en quién creer, es no tener en qué creer. Nelson Mandela, desde su experiencia de 27 años en la cárcel y toda una vida de lucha; con su indiscutible autoridad moral decía que “se puede sobrevivir con el estómago vacío y la mente llena, pero no al revés”.  No tener para comer resulta en estómagos vacíos. No tener en qué o en quién creer, en corazones vacíos y desesperados.  Creer es el motor que necesitamos para resistir, para luchar, para ponernos de pie, para renovarnos y para no desesperarnos, porque desesperarse es darle la espalda a la esperanza.

Por eso estoy aquí, porque creo que ni todo está perdido ni todo está podrido en el PRD. Porque hay un remanente que no se ha contaminado, y muchos de ellos están aquí en esta jornada formidable. Porque tengo esperanza fundada de que entre todos, ciudadanos y organizaciones, militantes y corrientes, podemos cambiar las cosas si tan sólo nos lo proponemos, si por una vez decidimos ser generosos. 

Desde mi incipiente militancia, hago un vehemente llamado a la unidad. A la unidad de los militantes, de los dirigentes y de las expresiones que integran el partido, para formar entre todos y con todos, un solo bloque democrático en el que pongamos sobre la mesa nuestras coincidencias. Primero es lo primero: si no logramos entre nosotros formar un solo frente, menos alcanzaremos la unidad de las izquierdas, y si perdemos el partido va a ser impensable ganar la Presidencia en el 2018. 

Imposible democratizar el país sin hacer lo mismo en el PRD. 

Ha llegado el tiempo de limpiar la casa, y la hora de poner de pie lo que está de cabeza. Escuchemos la voz de la militancia. Tal vez sea ésta, la última llamada.

La lucha a la que Sotelo nos invita es a reconstruir lo que por intereses y mezquindades nos han destruido. 

Abandonamos la casa, la descuidamos y ustedes saben muy bien lo que pasa en casas abandonadas y descuidadas: se metieron los saqueadores, los asaltantes, los ladrones, y por supuesto los roedores, que además, se apoderaron de ella.  Dejamos, por indiferentes o por miedosos, que nos arrebataran lo que es nuestro.

Limpiemos lo que está sucio, dejemos claro lo que está oscuro, pongamos de pie lo que está de cabeza y demostremos que no todos somos iguales.  Arreglemos nuestra casa desde adentro sin abandonarla.

Ordenar la casa empieza por terminar con el doble discurso que tanto daño nos ha hecho. El problema del PRD no es su ideología, por lo tanto ni tenemos que revisarla ni tenemos que actualizarla. La teoría todos la tenemos muy clara, el problema del partido que hoy he adoptado como mío son sus prácticas, esas que tanto condenamos en los otros y que aquí han llegado para quedarse.
Si queremos que los gobernantes no se adueñen del PRD comencemos por devolvérselo a sus verdaderos dueños: a sus militantes.

Si queremos que los gobernantes no compren votos, elijamos dirigentes que no los vendan ni se vendan.

Luchemos por un partido que no tenga dueños y por una militancia que no tenga precio.

Si exigimos limpieza electoral a nuestros adversarios, empecemos por nosotros. Comencemos por evitar que cada proceso interno en el PRD reproduzca y hasta perfeccione la defraudación y la simulación que tanto censuramos en aquéllos.

Es insostenible seguir urgiendo a los de afuera a que haya ¡democracia ya!, pero hacia el interior “democracia todavía no”.

Amigas, amigos:

Llegó la hora de limpiar la casa.
¡Pongamos de pie lo que está de cabeza!
Convoco a todos los aquí presentes a levantar la mira, a desandar el mal camino y a retomar la senda buena y nueva.  Desde esta simbólica plaza tan llena de historia y de lecciones, le digamos a los mexicanos que si la revolución de 1910 nos llegó del norte, desde el sur se reencenderá la llama de la revolución democrática.

Los invito a participar, a militar, a decidir. He aprendido que en la vida no hay vacíos; si no estamos ahí para tomar las decisiones, otros, como hasta hoy, las tomarán por nosotros y entonces no tendremos derecho ni de lamentarnos. 
No hay crisis política sin crisis de ciudadanía. Los partidos y los políticos sólo son el reflejo de sus ciudadanos. Cada pueblo tiene a los políticos que se merece. 

Los invito a afiliarnos al Partido de la Revolución Democrática, la única alternativa a la que este país no le ha dado una oportunidad. 

Presidente Zambrano, lo que sigue de esta fiesta es una gran campaña de afiliación. Le pedimos que nos apoye. Con la credencial en la mano, aquí y en el país, vamos a transitar del PRD que tenemos al PRD que queremos.
No nos engañemos: sin izquierda fuerte no habrá un México fuerte. 

Por eso, y por todas las razones que he expresado, he decidido aportar mi modesto esfuerzo personal, mi capital político y moral, mi militancia, mis ideas y vigor, en esta maravillosa causa. Porque ahora más que nunca,  mis anhelos y sueños están intocados. Uno de ellos, y el más importante, es que el México que vea madurar a nuestros hijos,  a mis amados hijos Pablo, Valeria y Andrea sea mejor que el que los vio crecer. 

Y por supuesto, anhelo fervientemente que el México que vea crecer a sus hijos, a nuestros hijos, a mis adorados pequeños Emiliano y Paulina, sea mejor que el que los vio nacer. Eso es lo que quiero para mí, para ellos, para ustedes: una patria digna en la que todos tengamos cabida. 

Por eso los exhorto a levantarnos para poner de pie lo que está de cabeza. Y, por eso, hoy más que nunca, desde lo más profundo de mi pecho, puedo decirles con renovado optimismo:

¡Que venga el futuro y que venga lo que tenga que venir¡

¡Viva el Partido de la Revolución Democrática!

¡Viva Chiapas! ¡Viva México!